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sábado, 3 de junio de 2017

Derrumbando mitos en Lolita

Hoy cumplo 31 años y tengo una lista completa de libros por comentar. Así que decidí regalarme una nueva actualización en este blog. Esta vez: Lolita.

Debo confesar que viví muchos años esperando el momento por leer esta novela, deseando encontrar las aventuras de una joven coqueta con ganas de llevarse el mundo por delante. Las referencias culturales lograron que toda chica sueñe secretamente en ser una Lolita e ir por el mundo seduciendo a la vida.





















Sin embargo, cuando finalmente había llegado el momento y no podía postergarlo más, me di con la sorpresa de que se trataba de una novela completamente diferente. No voy a juzgar la lírica de su narrativa ni el genio de Vladimir Nabokov. Ese es un tema a parte y ya bastante hablado. Si estoy aquí es para resaltar la puerta que abrió lo que algunos autores llaman "victoria de la libertad y de la belleza"

Si ya leyeron Lolita, se darán cuenta que narra el deseo y atracción que siente su persona Humbert Humbert por las ninfulas (niñas de 8 a 12 años que se encuentran en ese momento exacto cuando comienzan a desarrollar su cuerpo). Sí, su narrativa es tan exquisita que se podría comparar a la fiesta más exclusiva donde se celebra la pedofilia. No solo eso, sino que te llena de energía para gritar a los cuatro vientos todos esos deseos incontenibles que llevas dentro y que son condenados por la sociedad. 

Y es que son condenables por una razón. 

Sr. Humbert Humbert, a esa niña que tanto has deseado y juras amar hasta el último momento, tú le has robado la vida. Está vacía. Oscuro es su pasado y ahora no tiene más futuro. Y todo eso por tu gran amor. 

Si esta novela significa la victoria de la libertad y la belleza, entonces debe considerarse que es libertad y belleza robada a todas esas niñas, que solo en el Perú representa el 70% de victimas de abuso sexual.

Esto es lo bello de lo literatura: te inspira, de motiva, te hace soñar y a veces te hace gritar.

viernes, 27 de enero de 2017

4 lecciones que aprendí sobre la Creación de Contenido en la Batalla de los Pollitos

Hoy en la agencia dónde trabajo, se llevó a cabo una Batalla de los Pollitos. Sí, esa dónde dos personas creen que tienen mucho ritmo y compiten para ver quién humilla más al otro al compás de un beat. No lo voy a negar, me dio mucho miedo. Creo que a la hora de improvisar, muchas cosas se pueden descontrolar y podría perderse amistades, entre otras cosas. Felizmente, esta primera fecha de 8vos de final, la guerra fue muy divertida y trató de llevarse en paz con el consentimiento del compañero. 

Fuimos 8 participantes (sí, yo también le entré), repartida en 4 batallas. Luego de esta competencia se pasará a 4tos de final y así sucesivamente, con una ronda por semana. 


Entonces, ¿de qué se trata la Creación de Contenido y cómo te puede servir para una Batalla de los Pollitos?
#1. Define tu objetivo

Antes de empezar a crear, debes tener bien claro lo que quieres conseguir con tu contenido. Es obvio que quieres ganar, pero ¿cómo lo vas a lograr?, ¿qué quieres comunicar?, ¿lo vas a insultar por insultar? Si crees que escribir es tan fácil cómo anotar cual quier letra que se te venga a la cabeza, estás muy equivocado. Hasta los genios literarios saben que nada llega por casualidad o por la gratuita inspiración, sino que todo obedece a una estrategia. 

En este caso decidí que mi objetivo era dar a conocer algunas historias que podrían avergonzar a mi contrincante, pero que a la vez sea solo un recuerdo de lo que ya la gran mayoría sabía o se rumoreaba.  Entonces, ¿cuál es el siguiente paso?

#2. Investiga

Luego de tener definido tu objetivo, debes averiguar todo sobre tu contrincante. Tendrás que enfrentarte a él, así que será mejor que estés bien preparado. Deberás sentarte largas horas en la computadora, stalkearlo en Facebook y en las fotos dónde lo etiquetan en Instagram (Desk search). Pero esto no será suficiente. Si quieres llegar al meollo del asunto, a sus puntos más débiles, tendrás que entrevistarte con personas allegadas a él. En este caso, quiero agradecer a sus amigos, antiguas novias y jefes directos que me ayudaron a encontrar los enfoques por dónde por atacarlo. 

Este paso es clave, ya que nadie habla de lo que no conoce. No lo olvides en tu momento de creación. Además, siempre recomiendo escuchar a las personas más vinculadas a tu objetivo, ya que ellas te darán la clave directa de lo que quieren recibir. Solo se necesita saber escuchar. 



#3. Crea

Ya con toda la información, el proceso de creación es más fácil. El público que entrevistaste será el mismo que estará sentada ese día viendo la Batalla de los Pollitos, así que debes pensar en ellos y escribir las rimas que más le impacten. Eso sí, no debes de perder de vista tu objetivo de comunicación. Sé que suena complicado pensar en dos cuestiones al mismo tiempo. Pero ese es el reto que debes asumir. 

A veces pecamos de muy listos y creemos que es un monólogo dónde solo nosotros nos lucimos. Pero recuerda que hasta en un monólogo tendrás público y ellos serán quienes juzgarán tu trabajo. De nada sirve sonar muy profundo si al final nadie lo entenderá ni podrá apreciar tu contenido. En otras palabras, sé directo y ve al grano. 

En estas batallas también se vale ser populista. Darle al público lo que quiere. Acentúa tus frases para darle más enfasis al mensaje que quieres resaltar. El público es muy generoso y te sabrá corresponder con un wowwwwwww.

#4. Prototipa

O en otras palabras: prueba con poca gente.

Si ya tienes tus frases listas, anímate y recítalas a algunos amigos de confianza que formen parte de tu público objetivo. Ellos te dirán si entienden las referencias o chistes. A mí me pasó que tuve que cambiar algunas palabras porque eran términos muy noventeros, y, bueno, mis compañeros son más chibolos. 

Ajusta sus comentarios y listo. Ya estás preparado para Despegar. 

Pero recuerda que a los combates se los lleva el viento, y tendrás nuevos retos por enfrentar. Este circulo no acaba, sino que se perfeccionará en cada paso, en cada etapa, en cada encuentro. 



Hasta una nueva oportunidad :)

martes, 24 de enero de 2017

La justa nominación de La La Land

Hoy anunciaron a los nominados al Oscar y, como muchos esperaban, la gran favorita fue catorce veces nombrada. Desde su estreno, incluso antes, la película La La Land no ha dejado de recibir los elogios del mundo. Tantos buenos comentarios no podían ser verdad, así que me reservé mi opinión hasta el final. Ayer por fin fue a verla. Justo un día antes de su nominación. ¿Coincidencia? No lo creo. 

Tenía sentimientos encontrados acerca de esta película: primero, porque es un musical, y quienes me conocen saben que los musicales son mi gran obsesión.  Nací para cantar, bailar y actuar en un escenario, y si a eso le sumas una éxito en el cine, ¿para qué más? 

Segundo, no me gusta dejarme llevar por las preferencias de la gente. Soy la clase de persona que si todos dicen derecha, me voy por la izquierda. (Ojo, éste no es un mensaje subliminal sobre mi posición política.  Es pura coincidencia. ¡Jaque mate, PPKausas!). Eso quiere decir que tenía un deseo profundo y sincero de que no me gustara. De que sea una porquería. De que todos se equivocaran y la cinta no fuera más que una copia barata de Hairspray u otro clásico musical. 

Tercero, y no menos importante,  mi novio tiene una obsesión descomunal por Emma Stone. ¿Hay algo peor que la chica bonita, inteligente y graciosa que encima hace bien su trabajo? No lo creo.


Finalmente fui a verla ayer, creo que ya lo había dicho, y no habrá palabras para explicar lo que esa película logró en nosotros. Una mezcla de encanto, agradecimiento, administración, consternación y tristeza, mucha tristeza. Françoise Sagan escribió Buenos días tristeza, seguramente pensando en ese momento cuando te sabes triste, y aun así debes levantar tu mochila y seguir caminando. Repito, mucha tristeza.

No voy a hablar sobre la oda al musical clásico, las tomas de corrido y las coreografía (¡Oh Dios, la de la piscina!). Lo que realmente me mató de esta película fue la tristeza y realidad reflejada en ese final. Y debo decirlo, si ambos terminaban juntos hubieran agarrado todo su inversión en producción y la hubieran tirado al río Rímac. 

Esta cinta demuestra que los cuentos de hadas no existen. Que en la vida real, si una persona lucha por perseguir sus sueños, estos deben ser lo suficientemente grandes para sacrificar otras cosas. Que uno no puede vivir sin amor, pero no significa que el amor tenga una única forma; aunque esto no te arranque el dolor de un amor no desarrollado, un concepto de amor impuesto por la sociedad que puede causar frustración. 

No me quiero hacer la superada poliamorosa, claro que no. No es fácil.  Solo trato de verbalizar todos los miedos y percepciones que me brotaron luego se ver esta película.  

Las actuaciones no me parecieron magistrales, aunque sí debo reconocer y con creces las pulcras coreografías de sus escenas. Estoy convencida de que el musical y la comedia son dos de los géneros más difíciles en la actuación. Por ello mis respetos.


Y con este post, declaro inaugurada la temporada de premios y mi maratón de películas previa a la ceremonia. 

Y tú, ¿ya estás listo para los Oscar? Cuéntame cual es tu favorita.
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